martes, 13 de febrero de 2018

"Jesús le responde: Yo soy el camino y la verdad y la vida"...


Oración escrita por el Beato Tito Brandsma el 12-13 de febrero de 1942 
delante de una estampa de Jesús, en la cárcel de Scheveningen.

Cuando te miro, buen Jesús, advierto
en ti el amor del más querido amigo,
y siento que, al amarte yo, consigo
el mayor galardón, el bien más cierto.

Este amor tuyo -bien lo sé- produce
sufrimiento y exige gran coraje;
mas a tu gloria, en este duro viaje,
sólo el camino del dolor conduce.

Feliz en el dolor mi alma se siente:
la Cruz es mi alegría, no mi pena;
es gracia tuya que mi vida llena
y me une a ti, Señor, estrechamente.

Si quieres añadir nuevos dolores
a este viejo dolor que me tortura,
fina muestra serán de tu ternura,
porque a ti me asemejen redentores.

Déjame, mi Señor, en este frío
y en esta soledad, que no me aterra:
a nadie necesito ya en la tierra
en tanto que Tú estés al lado mío.

¡Quédate, mi Jesús! Que, en mi desgracia,
jamás el corazón llore tu ausencia:
¡que todo lo hace fácil tu presencia
y todo lo embelleces con tu gracia!


"Tomás le dice: "Señor, no sabemos adónde vas, ¿cómo podemos saber el camino?" 
Jesús le responde: "Yo soy el camino y la verdad y la vida. 
Nadie va al Padre sino por mí. 
Si me conocierais a mí, conoceríais también a mi Padre.
 Ahora ya lo conocéis y lo habéis visto" (Jn. 14, 5-7).

No está Jesús hablando nuestro mismo lenguaje, ni llegamos nosotros a captar la hondura de sus palabras... es imposible acercarnos al misterio y no sentir "vértigo" ante el abismo donde nos sitúa... Si vamos captando "algo" de lo que Jesús está queriendo "desvelarnos" en estos momentos trascendentales de su vida, estaremos percibiendo que el cielo es la respuesta de Dios a todas nuestras preguntas... Es lo que Jesús se dispone a realizar: "abrirnos el cielo", y no a cualquier precio; aunque, eso sí, a partir de entonces, quedará abierto para siempre... y para todos... 
¿Es el cielo nuestra esperanza?...

Paradójicamente, la libertad, siendo el don más grande que tiene el ser humano, es la causa que nos dificulta avanzar en la dirección correcta... por la libertad -mal entendida, claro- quedamos atrapados en el tiempo, queriéndonos apropiar lo que no nos pertenece... no somos Dios... aunque sí somos sus criaturas... no podemos por ello llevar la iniciativa, ni pretender dominar la existencia... debemos dejarnos conducir...


En el inmenso amor que Jesús nos tiene, decide por voluntad del Padre, adherido a ella libremente -su libertad sí que es libre-, abrirnos surcos en la vida en su propia persona... Él ha cruzado el dolor y la muerte hasta atravesarla, para que nosotros no vayamos a oscuras mientras sufrimos... También para el dolor hay camino... pero de vuelta... lo ilumina Jesús y lo recorre con nosotros, acercándonos la meta por las virtudes teologales, en las que él dejó impresa sus huellas, para que no nos perdamos...

Jesús y el Padre son uno, como el cielo y la tierra son la misma realidad... no nos separemos de la gracia, que el Espíritu Santo se derrama sobre nosotros a través de ella... El amor de Jesús por nosotros le llevó a revelarnos en sus confidencias el núcleo de nuestra fe... No nos perdamos conocer estos dones por experiencia... permitamos que nos traspasen la mente y nos llenen el corazón de luz... conocemos al Padre, nos dice Jesús ... si creemos su Palabra, lancémonos a sentirlo hasta que lo vivamos...


Avancemos en este mundo de la fe, que es el propio del hijo de la gracia, donde debemos quedar todos incorporados... la oración es el alma de la fe y en ella no podemos más que avanzar y crecer hasta echar raíces... no queremos vivir perdidos... desorientados... queremos pisar firmes y seguros iluminados por esta luz...

Acudamos al punto de encuentro, donde nos vemos cada día los peregrinos de la confianza... recemos unos por otros y recordemos con el verdadero interés que nos motiva, a todos los enfermos del blog... uno a uno... también a sus familias... -incorporamos hoy a Julita Ramírez Martín que le intervienen el miércoles de colon y se apoya en la fuerza de nuestra comunión para superar el bache... también Lola que está aislada a causa del tratamiento, lejos de su hijos pequeños- ... igualmente a todos los que están en momentos difíciles, por ingresos... tratamientos... efectos secundarios... esperando resultados... etc... en todos pensamos... a todos queremos ayudar... para todos pedimos la intercesión del Beato Tito y no dudamos que ee cielo nos responde con gracias actuales, que nos ayudan a fortalecer la fe.. la paz... la esperanza... la confianza... vamos seguros, conducidos por Jesús, camino, verdad y vida...
"confiando en el Señor, no me he desviado"...

Beato Tito, ruega por nosotros...

Señor Dios nuestro amante de la vida y de la libertad, que guiaste a tu siervo Tito a través de la noche oscura del sufrimiento, concediéndole una constancia invicta en las persecuciones. Te doy gracias por haber glorificado en la iglesia a tu humilde siervo el Beato Tito Brandsma; haz que su ejemplo suscite en muchas almas, renovadas interiormente por la fuerza de tu Espíritu, el compromiso de trabajar por la defensa de la Verdad, rehusando a todo compromiso con el error, y así lograr la verdadera libertad de los hijos de Dios. Concédenos la gracia de su canonización y el favor que te pedimos por su intercesión. Amen.

Padrenuestro – Ave María – Gloria 

lunes, 12 de febrero de 2018

"Adonde yo voy no me puedes seguir ahora, me seguirás más tarde"...


Oración escrita por el Beato Tito Brandsma el 12-13 de febrero de 1942 
delante de una estampa de Jesús, en la cárcel de Scheveningen.

Cuando te miro, buen Jesús, advierto
en ti el amor del más querido amigo,
y siento que, al amarte yo, consigo
el mayor galardón, el bien más cierto.

Este amor tuyo -bien lo sé- produce
sufrimiento y exige gran coraje;
mas a tu gloria, en este duro viaje,
sólo el camino del dolor conduce.

Feliz en el dolor mi alma se siente:
la Cruz es mi alegría, no mi pena;
es gracia tuya que mi vida llena
y me une a ti, Señor, estrechamente.

Si quieres añadir nuevos dolores
a este viejo dolor que me tortura,
fina muestra serán de tu ternura,
porque a ti me asemejen redentores.

Déjame, mi Señor, en este frío
y en esta soledad, que no me aterra:
a nadie necesito ya en la tierra
en tanto que Tú estés al lado mío.

¡Quédate, mi Jesús! Que, en mi desgracia,
jamás el corazón llore tu ausencia:
¡que todo lo hace fácil tu presencia
y todo lo embelleces con tu gracia!


"Simón Pedro le dijo (a Jesús): "Señor, ¿adónde vas?". 
Jesús le respondió: "Adonde yo voy no me puedes seguir ahora, me seguirás más tarde". 
Pedro replicó: "Señor, ¿por qué no puedo seguirte ahora? Daré mi vida por tí".
 Jesús le contestó "¿Conque darás tu vida por mí?. 
En verdad, en verdad te digo: 
no cantará el gallo antes de que me hayas negado tres veces" (Jn. 13, 36-38).

Escuchar a Jesús de cerca desvelar su misterio, compartiendo con nosotros su misma vida, despierta intriga y curiosidad, a la vez que nos cuestiona... Y es que Jesús nos devuelve a nosotros mismos -esta vez- en la persona de Pedro, haciéndonos caer en la cuenta del desnivel que separa sus confidencias de nuestra percepción...

Verdaderamente, la muerte de Jesús "aún no nos ha herido", ni hemos hecho camino de vuelta, después de habernos medido en su amor -hasta el extremo-, reconociendo que por la desproporción que existe, merecemos quedar descalificados... Y a cambio, somos acogidos sin reproches y mirados con amor, e invitados de nuevo ha hacer camino verdadero... Es la causa por la que Él va delante y por la que sabe esperar a que nosotros nos adhiramos...


Cierto que aún calculamos su poder y sus prodigios en nuestro provecho, sin valorar que su vida es la que se entrega a favor de la nuestra y su muerte la que nos salva a cambio... Sólo el Espíritu Santo puede abrir veredas dentro de nosotros que canalice la gracia hasta que nos toque el alma y despertemos al don... Así sí que acabamos con la presunción, y desde la humildad haremos opción por la entrega a su voluntad, aprendiendo a amar en su amor y a vivir la fe de manera coherente...

Tenemos que seguir acercándonos a Jesús para que su Palabra... sus gestos... sus confidencias...  nos vayan calando... y el Espíritu Santo nos permita comprender y vivir desde el misterio de Jesús, nuestro propio misterio... abiertos a la confianza de corazón, seguros de que Dios nos conoce y no se escandaliza de nuestras torpezas, sino que nos espera pacientemente sin dejar de ponernos alerta, a la vez que marcándonos la senda correcta que nos acerque a la experiencia de su amor infinito... gratuito... generoso...


Hay que desear estos dones y tenemos que ir a la fuente si queremos calmar nuestra sed... es preciso para ello vivir en gracia... no podemos inventarnos la fe... ni vivirla de manera subjetiva si queremos que sea eficaz y efectiva... la oración también nos acerca y dispone para que lleguemos a necesitar vivir de ella... No faltemos por tanto a la cita diaria, que la comunión de los santos actúa directamente en el alma de cada uno...

Pensemos pues unos en otros y recemos unos por otros para que se consolide en cada uno la fe... recordemos a los enfermos del blog... a todos, uno a uno... también a sus familias... -Nieves Lora ya esta de alta ¡damos gracias a Dos!... Juan Antonio le han hecho hoy una pequeña intervención y puede ser un punto de arranque hacia una mejoría que hasta ahora se ha hecho mucho esperar... ¡ojala el día de hoy marque un antes y un después!- ...agradecemos a Dios estos suspiros que nos crecen la confianza y nos despiertan y estimulan la esperanza para seguir "esperando" buenas noticias... sin olvidarnos de ninguno de los que aún atraviesan momentos duros, miramos al cielo acogidos a la intercesión del Beato Tito y hacemos nuestro acto de fe firme... seguro... humilde... insistente... perseverante... Dios es fiel y nos conduce a su don, aunque el camino esté oscuro... lo nuestro es fiarnos... esperar confiados...
"confiando en el Señor no me he desviado"....

Beato Tito, ruega por nosotros...

Señor Dios nuestro amante de la vida y de la libertad, que guiaste a tu siervo Tito a través de la noche oscura del sufrimiento, concediéndole una constancia invicta en las persecuciones. Te doy gracias por haber glorificado en la iglesia a tu humilde siervo el Beato Tito Brandsma; haz que su ejemplo suscite en muchas almas, renovadas interiormente por la fuerza de tu Espíritu, el compromiso de trabajar por la defensa de la Verdad, rehusando a todo compromiso con el error, y así lograr la verdadera libertad de los hijos de Dios. Concédenos la gracia de su canonización y el favor que te pedimos por su intercesión. Amen.

Padrenuestro – Ave María – Gloria 

domingo, 11 de febrero de 2018

"Compadecido, extendió la mano y lo tocó diciendo: "Quiero: queda limpio"...


Oración escrita por el Beato Tito Brandsma el 12-13 de febrero de 1942 
delante de una estampa de Jesús, en la cárcel de Scheveningen.

Cuando te miro, buen Jesús, advierto
en ti el amor del más querido amigo,
y siento que, al amarte yo, consigo
el mayor galardón, el bien más cierto.

Este amor tuyo -bien lo sé- produce
sufrimiento y exige gran coraje;
mas a tu gloria, en este duro viaje,
sólo el camino del dolor conduce.

Feliz en el dolor mi alma se siente:
la Cruz es mi alegría, no mi pena;
es gracia tuya que mi vida llena
y me une a ti, Señor, estrechamente.

Si quieres añadir nuevos dolores
a este viejo dolor que me tortura,
fina muestra serán de tu ternura,
porque a ti me asemejen redentores.

Déjame, mi Señor, en este frío
y en esta soledad, que no me aterra:
a nadie necesito ya en la tierra
en tanto que Tú estés al lado mío.

¡Quédate, mi Jesús! Que, en mi desgracia,
jamás el corazón llore tu ausencia:
¡que todo lo hace fácil tu presencia
y todo lo embelleces con tu gracia!


"Se le acerca un leproso, suplicándole de rodillas:
"Si quieres, puedes limpiarme". 
Compadecido, extendió la mano y lo tocó diciendo:
"Quiero: queda limpio". 
Y la lepra se le quitó inmediatamente y quedó limpio" (Mc.1, 40-42).

La Iglesia nos acerca a la Virgen en esta "Jornada mundial del enfermo" -11 de febrero-, apoyándose en las Palabras de Jesús en la cruz con este lema tan sugerente: "Ahí tienes a tu Madre... ahí tienes a tu hijo"... ciertamente, el vínculo que nos une a su maternal misión, parte de ese momento, y hasta él tenemos que acercarnos para recibir la gracia de ser hijos -también nosotros- de la misma Madre de Jesús... Desde el misterio mismo del dolor del Hijo, se nos señala dónde recibir consuelo, amparo, fortaleza y esperanza, como fruto de la fe... El amor del Hijo ¡¡hasta el extremo!! es sobrecogedor... cuida todo el entorno, poniendo en cada gesto... en cada palabra... en cada momento... puntos de luz, donde ayudarnos a despertar al don, acercando los medios que necesitamos, para abrir el corazón y la mente al acontecimiento salvador...  El amor de la Madre, ¡¡también hasta el extremo!!, nos acoge a todos y se compromete a llevarnos a Jesús, marcándonos la dirección correcta para avanzar en el camino que conduce a la vida verdadera... "haced lo que Él os diga"...

También la liturgia de hoy es un punto de apoyo donde tomar impulso para renovar nuestra fe en la Palabra de Jesús y acercarnos hasta Él, en la confianza de que estamos delante, de quien puede dar a nuestra vida, el giro correcto para quedar curados... "Señor, si quieres, puedes limpiarme"...


Dejémonos traspasar por la mirada compasiva de Jesús y permitamos a nuestra fe, hacer eficaz nuestras súplicas... Nos acerca hoy hasta nosotros la Palabra de Dios, a través de la mano de la iglesia, una esperanza donde podemos renovar nuestras fuerzas para seguir avanzando en la peregrinación de la confianza... Acunemos nuestra esperanza en la presencia maternal de la Virgen, al susurro de la poderosa fuerza de la Palabra de Jesús, que le escuchamos decir hoy, "¡quiero, queda limpio!"... 

Extendamos nuestra mirada a todos los enfermos que se apoyan en su fe para hacer camino hasta el Señor de manos de la Virgen, y renovemos nuestra confianza... Agradezcamos a Jesús el don de su Madre y valoremos su presencia, acogiéndonos a Ella y acogiéndola a ella en nosotros... su protección y amparo son el consuelo en el dolor que llevamos... su mirada nos trasmite aliento, mientras florece la gracia en cada uno de los que sembramos, seguros de que Dios es fiel... 


Es el momento de decir a Jesús, cada uno desde el hondón del alma, "Señor, si quieres, puedes limpiarme"... lo decimos, porque creemos que puede hacerlo... Pensemos ahora en cada uno de los que necesitan esta gracia... los enfermos del blog... todos, uno a uno.. también sus familias... nos acercamos a la intercesión del Beato Tito, y con él, llegamos hasta la Madre y el Hijo, en la confianza de que la gracia llega así hasta nosotros... Pedimos la salud para todos, y renovamos nuestra fe, para que la siembra dé una cosecha del ciento por uno... 
"confiando en el Señor no me he desviado"...

Beato Tito, ruega por nosotros...

Señor Dios nuestro amante de la vida y de la libertad, que guiaste a tu siervo Tito a través de la noche oscura del sufrimiento, concediéndole una constancia invicta en las persecuciones. Te doy gracias por haber glorificado en la iglesia a tu humilde siervo el Beato Tito Brandsma; haz que su ejemplo suscite en muchas almas, renovadas interiormente por la fuerza de tu Espíritu, el compromiso de trabajar por la defensa de la Verdad, rehusando a todo compromiso con el error, y así lograr la verdadera libertad de los hijos de Dios. Concédenos la gracia de su canonización y el favor que te pedimos por su intercesión. Amen.

Padrenuestro – Ave María – Gloria 

sábado, 10 de febrero de 2018

"Como yo os he amado, amaos también unos a otros"...


Oración escrita por el Beato Tito Brandsma el 12-13 de febrero de 1942 
delante de una estampa de Jesús, en la cárcel de Scheveningen.

Cuando te miro, buen Jesús, advierto
en ti el amor del más querido amigo,
y siento que, al amarte yo, consigo
el mayor galardón, el bien más cierto.

Este amor tuyo -bien lo sé- produce
sufrimiento y exige gran coraje;
mas a tu gloria, en este duro viaje,
sólo el camino del dolor conduce.

Feliz en el dolor mi alma se siente:
la Cruz es mi alegría, no mi pena;
es gracia tuya que mi vida llena
y me une a ti, Señor, estrechamente.

Si quieres añadir nuevos dolores
a este viejo dolor que me tortura,
fina muestra serán de tu ternura,
porque a ti me asemejen redentores.

Déjame, mi Señor, en este frío
y en esta soledad, que no me aterra:
a nadie necesito ya en la tierra
en tanto que Tú estés al lado mío.

¡Quédate, mi Jesús! Que, en mi desgracia,
jamás el corazón llore tu ausencia:
¡que todo lo hace fácil tu presencia
y todo lo embelleces con tu gracia!


"Os doy un mandamiento nuevo: que os améis unos a otros;
 como yo os he amado, amaos también unos a otros. 
En esto conocerán todos que sois discípulos míos:
si os amáis unos a otros" (Jn. 213, 34-35).

Siendo la fe un misterio inabarcable que trasciende lo natural y hasta lo humano, se concreta de manera objetiva en dos actitudes capaz de contener toda su eficacia y expresividad: el amor fraterno y la unidad... No es cualquier amor, del que habla Jesús en este momento de su vida; ni está dibujando Jesús el perfil del cristiano de forma altruista e inalcanzable... Jesús está llevando el amor al punto más álgido, porque no está "imponiendo" una ley, sino "ofreciendo" un don...

En su mismo amor -hasta el extremo- entregado por nosotros, es donde tenemos que amarnos unos a otros... por tanto, esta actitud que él nos propone, tiene que ser fruto de la misma experiencia que brota de la fe... ¡¡¡si nos diéramos cuenta que TODO ES GRACIA!!!


Jesús va delante de nosotros, dejando surco abierto donde pisar firme y seguro los que decidimos ir tras él... pero, sólo acogiendo su amor hasta percibirlo y "saborearlo" dejándonos trasformar por él, podemos prolongarlo en nuestro hacer, hasta poder ofrecerlo gratuitamente, dejando pasar por nosotros su mismo amor, que restaura... trasforma... sana... crea... y recrea...

El testimonio de la fe es la comunión, y el fruto maduro, la unidad... Pero, el núcleo del que brota esta gracia,  está en la relación con Jesús y la permanencia en Él... ahí se hace el cristiano... ahí tenemos que acercarnos cada día hasta que emerja en nosotros esta realidad como lo más nuestro y lo más, nosotros...


Seamos entonces de los suyos y sigamos despertando a esta conciencia y realidad, dándole a la vida y al vivir, sentido pleno desde estos valores que son gracia... Salgamos pues al encuentro unos de otros y paremos en el mismo punto haciendo racimo... Recordemos a los enfermos del blog... pensemos en ellos, uno a uno... también sus familias... Son muchos los que pasan trances duros y dolorosos y deben sentir el consuelo de la fe hasta percibir "alumbrada" la esperanza... También hemos de agradecer los pasos que otros van dando, superando situaciones y recuperando la salud... Pedimos al Beato Tito su intercesión y mantenemos el corazón suplicante, esperando que el cielo nos devuelva en gracias, la siembra confiada... humilde... constante... insistente... perseverante... que cultivamos cada día, al amparo de la oración compartida y ofrecida en comunión, por la salud de todos, a la vez que la fuerza para hacer camino hasta el Señor, sin dudar de su amor infinito hacia cada uno...
"confiando en el Señor, no me he desviado"...

Beato Tito, ruega por nosotros...

Señor Dios nuestro amante de la vida y de la libertad, que guiaste a tu siervo Tito a través de la noche oscura del sufrimiento, concediéndole una constancia invicta en las persecuciones. Te doy gracias por haber glorificado en la iglesia a tu humilde siervo el Beato Tito Brandsma; haz que su ejemplo suscite en muchas almas, renovadas interiormente por la fuerza de tu Espíritu, el compromiso de trabajar por la defensa de la Verdad, rehusando a todo compromiso con el error, y así lograr la verdadera libertad de los hijos de Dios. Concédenos la gracia de su canonización y el favor que te pedimos por su intercesión. Amen.

Padrenuestro – Ave María – Gloria 

viernes, 9 de febrero de 2018

Yo soy la vid, vosotros los sarmientos...


Oración escrita por el Beato Tito Brandsma el 12-13 de febrero de 1942 
delante de una estampa de Jesús, en la cárcel de Scheveningen.

Cuando te miro, buen Jesús, advierto
en ti el amor del más querido amigo,
y siento que, al amarte yo, consigo
el mayor galardón, el bien más cierto.

Este amor tuyo -bien lo sé- produce
sufrimiento y exige gran coraje;
mas a tu gloria, en este duro viaje,
sólo el camino del dolor conduce.

Feliz en el dolor mi alma se siente:
la Cruz es mi alegría, no mi pena;
es gracia tuya que mi vida llena
y me une a ti, Señor, estrechamente.

Si quieres añadir nuevos dolores
a este viejo dolor que me tortura,
fina muestra serán de tu ternura,
porque a ti me asemejen redentores.

Déjame, mi Señor, en este frío
y en esta soledad, que no me aterra:
a nadie necesito ya en la tierra
en tanto que Tú estés al lado mío.

¡Quédate, mi Jesús! Que, en mi desgracia,
jamás el corazón llore tu ausencia:
¡que todo lo hace fácil tu presencia
y todo lo embelleces con tu gracia!


"Yo soy la vid, vosotros los sarmientos; 
el que permanece en mí y yo en él, ése da fruto abundante;
 porque sin mí no podéis hacer nada. 
Si permanecéis en mí y mis palabras permanecen en vosotros, 
pedid lo que deseáis y se realizará" (Jn. 15,5.7).

La vida entera de Jesús es reveladora; no sólo su enseñanza, también su estilo y su manera de vivir trasmite un “eco” que cuestiona… motiva… atrae… o incluso, incomoda y crea resistencias… No obstante, el contacto con su palabra nos va llevando a un punto, donde lo que Jesús pretende es ofrecernos una riqueza mayor: hacer posible la fe como experiencia que vincula… y desde una mirada más amplia, aunque más concreta, facilitarnos actitudes más profundas con que enfrentarnos al vivir de cada día…

Nos va acercando Jesús a su propio corazón, y en él percibimos “al respirar” otra atmósfera con otro contenido... Cada vez que nos aproximamos al conocimiento de Jesús, y vivimos a su lado una experiencia de encuentro “saboreando” su presencia, el mismo Jesús pone su poder a nuestro alcance y nos permite realizar -en Él- sus mismos signos… pero, una vez más ¡no lo olvidemos!, lo importante no es “el poder”, lo importante es “dar frutos”, integrados como el sarmiento en la vid, hasta ser racimo… 


Desde aquí podemos permitir, como un “desperezo”, expresar el reino entre nosotros, despertando en muchos la conciencia de hijos de Dios y hermanos unos de otros, haciendo posible la paz… la justicia… la libertad… el amor… A esta realidad nos encamina el cultivo de la fe que trabajamos cada día, acercándonos al Señor en su Palabra, y a ser posible; mejor, ¡que sea posible!, en los Sacramentos… “si no comemos la carne del Hijo del hombre, no tenemos vida en nosotros”… desde Jesús y en Jesús, sus obras salen de nosotros...


Nos ayudamos a hacerlo posible rezando unos por otros… Acudamos pues al punto de encuentro que es nuestro blog… -apoyemos a Diego que nos necesita... también Juan Antonio se debate en la lucha sin mucho éxito... ayudemos a Ángel Pascual... Laura Calero... son muchos los que atraviesan sendas oscuras en la esperanza de ver la luz- ...busquémonos hasta que estemos todos… ¡¡los peregrinos de la confianza en comunión!!... Pasemos lista y recordemos uno a uno, a todos los enfermos del blog, que esperan cada día este refuerzo que multiplicamos en la fuerza poderosa de la intercesión, acogiéndonos al amparo protector del Beato Tito, que supo trascender el dolor y sembrarlo en la fe, dando a Dios la iniciativa de la cosecha, sin dudar que nacerían los frutos… en su confianza ponemos la nuestra; en su fe, nuestra fe, apoyándonos en él, para alcanzar del cielo lo que esperamos… Optamos por permanecer en Jesús... ponemos en común nuestras súplicas y creemos… confiamos… esperamos… nos abrimos a la voluntad de Dios, en la confianza de que no quedaremos confundidos…
“confiando en el Señor, no me he desviado”…

Beato Tito, ruega por nosotros...

Señor Dios nuestro amante de la vida y de la libertad, que guiaste a tu siervo Tito a través de la noche oscura del sufrimiento, concediéndole una constancia invicta en las persecuciones. Te doy gracias por haber glorificado en la iglesia a tu humilde siervo el Beato Tito Brandsma; haz que su ejemplo suscite en muchas almas, renovadas interiormente por la fuerza de tu Espíritu, el compromiso de trabajar por la defensa de la Verdad, rehusando a todo compromiso con el error, y así lograr la verdadera libertad de los hijos de Dios. Concédenos la gracia de su canonización y el favor que te pedimos por su intercesión. Amen.

Padrenuestro – Ave María – Gloria