martes, 25 de julio de 2017

Día 8.- Beato Tito, ruega por nosotros...


El Beato Tito tuvo en gran estima el valor de la amistad y se preció de contar con buenos amigos. Son muchos los testimonios que existen en el Sumario del proceso de beatificación en este sentido. Dado su carácter, era fácil entablar amistad, pero no en el sentido superficial del término, sino realmente llegando a crear un ambiente de honda comunicación y de convivencia. Resulta muy significativo el siguiente dato: el P. Tito vive grandes momentos en la soledad de su celda 577 en Scheveningen; allí escribe páginas hermosísimas, fruto de ese silencio y esa soledad, y a pesar de las circunstancias tan especiales que se daban. De Scheveningen sale hacia el campo de Amersfoort y de allí torna de nuevo a Scheveningen. Esta vez ya no va a aquella celda 577 sino a la 632 y ya no está solo sino acompañado de los dos jóvenes protestantes a los que hemos hecho referencia alguna vez.
El P. Tito les dice: Quiero comunicaros que me es muy grato encontrarme en vuestra compañía. La vez anterior estuve totalmente solo en una celda, pero os aseguro que así, es mucho más agradable...
Pero quizás el testimonio más hermoso e impresionante de su alto sentido de la amistad, lo tenemos en uno de los momentos más dramáticos de su vida: cuando recibe la noticia de que va a ser destinado al Lager de Dachau. Hasta entonces existían algunas esperanzas (permanecer recluido en un convento alemán, la retractación, la mediación de un pariente abogado, etc.), pero tras conocer la sentencia, el P. Tito, que volvía a ser llamado oficialmente con su nombre de pila, Anno Sjoerd, sabía perfectamente cuál era su final. En esos momentos escribe a su familia en estos términos: ...han decidido enviarme al campo de concentración de Dachau, cerca de Munich. Probablemente saldré para allá el sábado próximo. También allí encontraré amigos y Dios está en todas partes... ¡Todo un testamento espiritual!


La vida de la gracia, o la gracia en la vida de un cristiano, genera múltiples efectos, que facilitan, las relaciones, la convivencia, la entrega personal y la caridad para con todos... Dios no pide nada extraño al ser natural del hombre, aunque su Presencia en nosotros y nuestra acogida a su don, traiga riquezas a nuestra vida, y nos sea posible, sumar a lo natural, lo humano, obteniendo así, como resultado, el hijo que Dios quiere, en cada uno de nosotros... solidario, fraterno, amigo, hermano...

Parece obvio, porque en verdad en el hombre está contenido este germen de vida... pero no está garantizado que lo expresemos -cada uno- al conjunto, sin esta apertura y disposición a permitirnos florecer en el don que somos, haciendo con ello, el mundo habitable y las relaciones posibles... 


Busquemos a Dios, incorporemos la gracia a nuestro diario vivir ¡¡es determinante!! ¡¡nos va tanto en ello!! aceptemos nuestra condición de criaturas, pero despertemos a la conciencia de nuestra filiación divina... somos hijos de Dios y no vamos a encontrar sosiego, mientras no sea Dios nuestro verdadero descanso...

Vamos a buscar la fuerza que necesitamos en la oración, que es el arma poderosa de encuentro con el poder de Dios... vamos a tener nuestro recuerdo diario por los enfermos del blog, peregrinos de la confianza, que luchamos por no dejarnos vencer por el cansancio y el desánimo, apoyados en las promesas de Dios y en su Bondad... pensemos en cada uno, uno a uno y seguros de la intercesión del Beato Tito, en este octavo día de la novena, tan cercanos ya al día de su fiesta, unamos nuestro sentir y pidamos unánimes la salud de nuestros enfermos, la salud del cuerpo y también la del alma... a la vez que la fortaleza, la esperanza, la paciencia y la confianza, para este tramo oscuro que atraviesan en sus vidas... la Virgen, nos conseguirá estas gracias y nos hará sentir su presencia cercana, tierna y bondadosa...


Oración escrita por el Beato Tito Brandsma el 12-13 de febrero de 1942 
delante de una estampa de Jesús, en la cárcel de Scheveningen.

Cuando te miro, buen Jesús, advierto
en ti el amor del más querido amigo,
y siento que, al amarte yo, consigo
el mayor galardón, el bien más cierto.

Este amor tuyo -bien lo sé- produce
sufrimiento y exige gran coraje;
mas a tu gloria, en este duro viaje,
sólo el camino del dolor conduce.

Feliz en el dolor mi alma se siente:
la Cruz es mi alegría, no mi pena;
es gracia tuya que mi vida llena
y me une a ti, Señor, estrechamente.

Si quieres añadir nuevos dolores
a este viejo dolor que me tortura,
fina muestra serán de tu ternura,
porque a ti me asemejen redentores.

Déjame, mi Señor, en este frío
y en esta soledad, que no me aterra:
a nadie necesito ya en la tierra
en tanto que Tú estés al lado mío.

¡Quédate, mi Jesús! Que, en mi desgracia,
jamás el corazón llore tu ausencia:
¡que todo lo hace fácil tu presencia
y todo lo embelleces con tu gracia!

Beato Tito, ruega por nosotros...

Señor Dios nuestro amante de la vida y de la libertad, que guiaste a tu siervo Tito a través de la noche oscura del sufrimiento, concediéndole una constancia invicta en las persecuciones. Te doy gracias por haber glorificado en la iglesia a tu humilde siervo el Beato Tito Brandsma; haz que su ejemplo suscite en muchas almas, renovadas interiormente por la fuerza de tu Espíritu, el compromiso de trabajar por la defensa de la Verdad, rehusando a todo compromiso con el error, y así lograr la verdadera libertad de los hijos de Dios. Concédenos la gracia de su canonización y el favor que te pedimos por su intercesión. Amen.

Padrenuestro – Ave María – Gloria …

lunes, 24 de julio de 2017

Día 7.- Beato Tito, ruega por nosotros...



Nada más lejos de nuestro P. Tito que esa frialdad o lejanía que a veces distingue a las personas importantes. Como buen frisón era un hombre sincero, acostumbrado a mostrar sin dobleces sus sentimientos y sus opiniones (lo que, en más de una ocasión, le causó ciertos problemas). Los que le conocieron suelen comentar que eran famosos sus "apretones de manos", así como su risa franca y abierta.
Ciertamente no participaba de la idea de que es más santo el ocultar los sentimientos y el afecto hacia las personas. No cree en ese miedo a la afectividad, que muchas veces no es sino una justificación teórica que esconde un egoísmo aberrante. No lo tuvo en ninguno de los niveles ni ámbitos en los que se movió: ni en lo familiar, ni en la docencia, ni en el mundo del periodismo, ni en su comunidad religiosa. No era el religioso que "soporta" a sus hermanos estoicamente buscando una santificación un poco farisaica, sino más bien el que disfruta de sus hermanos y sabe acercarse a ellos y junto a ellos afronta los problemas, las alegrías, las tensiones, etc. Valga en este sentido la anécdota que nos narró -entre otras muchas- el P.Bertoldo Lurvink, quien, siendo muy joven, coincidió con el P. Tito en Nimega: el día de su cumpleaños, Tito introdujo por debajo de su puerta una calurosa felicitación y una disculpa por no haber podido estar allí para celebrarlo en comunidad, debido a los exámenes de la Universidad.
Especialmente entrañables resultan los muchos ejemplos en los varios meses que pasó en diversas cárceles y campos de concentración, hasta terminar en Dachau. Pero, sin duda, el más impresionante es el de Tizia, la enfermera que lo "atendió" y que le inyectó el ácido fénico que acabaría con su vida. Fue a esta muchacha -acostumbrada a terminar diariamente con varias vidas- a la que hizo su último regalo, aquel rosario de madera que a su vez le había regalado un preso de Amersfoort, pues él había olvidado el suyo en el convento con las prisas de la partida tras la detención. El breve diálogo que el moribundo Tito mantiene con Tizia dejó a aquella profundamente conmovida. Resulta escalofriante leer el testimonio de aquella mujer, captada en plena juventud por el Nacional-socialismo.
Es la confrontación, siempre apasionante, entre la "ideología" (prepotente, segura, sólida) y el ser humano, que tiende a la libertad y al amor, y que no se deja encasillar en ningún esquema


La virtud, que es el fruto, del don de cada uno, en Dios, es lo que en los santos resalta, hasta hacernos pensar y cuestionar... un santo es cualquier persona, que se adhiere a la gracia y acogiendo el amor de Dios, aprende a amar en las mismas dimensiones en que es amado, es decir, hasta el extremo...

Es verdad, que amar hasta el extremo, requiere un grado de libertad que escapa -en gran medida- a los que vivimos aún a niveles más primarios y menos comprometidos, donde el egoísmo suele quedarse con los primeros planos, cerrando el círculo en mí, lo mío y los míos... cuando Dios invade la vida de una persona, la enriquece en los valores más simples, que es donde nada es pequeño y desde donde todo abarca los espacios más amplios, llevando a cada cosa y a través de cada una de ellas, el mismo Ser de Dios...


Acerquémonos a la gracia como cada día, con corazón pobre y actitud humilde, sabiendo que necesitamos de Dios y en Dios podemos encontrar nuestra plenitud y lo que nuestro corazón desea y necesita... miremos al Beato Tito, en este séptimo día de novena, cercano ya al día de su fiesta y presentémosle nuestras súplicas para que las ponga ante la Madre del Señor y nuestra fe nos proporcione lo que pedimos con confianza... que los enfermos de nuestro blog, peregrinos de la confianza, encuentren en Dios, la fortaleza, el consuelo, la esperanza y la paciencia, mientras llega la luz a sus sendas oscuras y Dios les muestra su fidelidad, haciéndoles ver cumplidas sus promesas...


Oración escrita por el Beato Tito Brandsma el 12-13 de febrero de 1942 
delante de una estampa de Jesús, en la cárcel de Scheveningen.

Cuando te miro, buen Jesús, advierto
en ti el amor del más querido amigo,
y siento que, al amarte yo, consigo
el mayor galardón, el bien más cierto.

Este amor tuyo -bien lo sé- produce
sufrimiento y exige gran coraje;
mas a tu gloria, en este duro viaje,
sólo el camino del dolor conduce.

Feliz en el dolor mi alma se siente:
la Cruz es mi alegría, no mi pena;
es gracia tuya que mi vida llena
y me une a ti, Señor, estrechamente.

Si quieres añadir nuevos dolores
a este viejo dolor que me tortura,
fina muestra serán de tu ternura,
porque a ti me asemejen redentores.

Déjame, mi Señor, en este frío
y en esta soledad, que no me aterra:
a nadie necesito ya en la tierra
en tanto que Tú estés al lado mío.

¡Quédate, mi Jesús! Que, en mi desgracia,
jamás el corazón llore tu ausencia:
¡que todo lo hace fácil tu presencia
y todo lo embelleces con tu gracia!

Beato Tito, ruega por nosotros...

Señor Dios nuestro amante de la vida y de la libertad, que guiaste a tu siervo Tito a través de la noche oscura del sufrimiento, concediéndole una constancia invicta en las persecuciones. Te doy gracias por haber glorificado en la iglesia a tu humilde siervo el Beato Tito Brandsma; haz que su ejemplo suscite en muchas almas, renovadas interiormente por la fuerza de tu Espíritu, el compromiso de trabajar por la defensa de la Verdad, rehusando a todo compromiso con el error, y así lograr la verdadera libertad de los hijos de Dios. Concédenos la gracia de su canonización y el favor que te pedimos por su intercesión. Amen.

Padrenuestro – Ave María – Gloria …

domingo, 23 de julio de 2017

Día 6.- Beato Tito, ruega por nosotros...


Muchos de los compañeros de prisión del Beato Tito, en su declaración para el proceso de beatificación, coinciden en señalar que era un hombre lleno de prudencia, de elegancia y educación en el trato, capaz de combinar la sencillez y la espontaneidad con la más elevada "finura". Estos rasgos de su carácter invaden también su espiritualidad. 
Esta "elegancia” o “discreción” espiritual ha tenido para nosotros una consecuencia relativamente negativa. El P. Tito es muy parco a la hora de narrar sus propias experiencias espirituales. Hay un cierto pudor -pese a ser un hombre profundamente extrovertido- que demuestra cómo en el caso de nuestro hombre la extroversión no va unida a la superficialidad. Él además vivía su oración como algo íntimamente unido a la vida de cada día. La oración no es un oasis en el desierto de la vida, es toda la vida, dijo en cierta ocasión. Algunos de sus compañeros de docencia, o incluso discípulos que más tarde serían ilustres profesores, han insistido en este aspecto: era un hombre que vivía esa profunda unión con Dios en la vida de cada día, en el trabajo cotidiano. Baste como botón de muestra el "consejo espiritual" que dirige a su hermana clarisa: Haz perfectamente tus pequeños deberes, incluso el más insignificante. Es algo sencillo. Sigue al Señor como un niño sigue a su padre...
En este sentido, algunos autores han cuestionado el talante místico del P. Tito. Cuando observamos sus escritos en la cárcel, no se puede dudar de ello. Pero conviene plantearse en qué sentido hablamos de mística y qué tipo de "místico" encontramos en Tito Brandsma. Podríamos hablar de una mística profundamente encarnada en el ser humano, en el que se contempla, en el sentido más genuino de la palabra, a Dios mismo. No es una contemplación que consiste en mirar hacia arriba, olvidando o descuidando lo de abajo. No se trata siquiera de llevar a los demás lo contemplado (el celebérrimo adagio de Santo Tomás: contemplata aliis tradere), aún reconociendo el paso adelante que supone esta idea en la concepción de la contemplación que deja así de ser un gozo individualista o narcisista, sino en contemplar en la realidad misma (por el principio de la encarnación) la presencia misteriosa de Dios.
Quizás es ahí donde la contemplación y la compasión se encuentran de forma natural. Convendría también señalar, que el Beato Tito es un hombre profundamente "observante", utilizando un término que hoy quizás esté un poco "pasado de moda" pero que era fundamental en la espiritualidad de la vida religiosa en aquellos años. La vida comunitaria, el oficio divino en comunidad, los momentos de trabajo y de recreación, etc. eran fundamentales en su vida. Pensemos que en nuestros días es relativamente fácil combinar la "vida activa" con la vida comunitaria, pero en aquellos momentos y más teniendo en cuenta el tipo de actividad que desarrollaba el profesor Brandsma, no debió ser fácil. No obstante, él tenía bien claro cuál era el orden de prioridades y cómo nuestro apostolado debe ser el fruto de nuestra vida interior, llevado con amor al mundo que nos rodea.


Dios es un ser personal, distinto de mí, con quien me puedo relacionar... diferente de lo que pienso de Él... es bueno que dejemos decir a Dios quién es... cómo es... y es Él, precisamente, quien nos va desvelando a nosotros, quiénes somos nosotros y qué hacemos en la vida...

Cuando se comienza a iluminar esta realidad, en principio de forma casi intuitiva, informe, las cosas cambian desde el fondo de ellas mismas... hay un sentido -contenido en este misterio- imposible de abarcar desde la superficie... y merece la pena traerlo a flote, si queremos de verdad sacarle "jugo" al don de vivir y no estrellarnos en los envistes o reveses que conlleva habitar en el mundo, en camino a lo eterno...

Es la relación con Dios -creador del mundo y del hombre- lo que ilumina el corazón y la mente para llegar a saber (saboreando) a qué venimos a la vida... nacer es sinónimo de vivir para siempre, bien en esta parte del horizonte, o en la otra, a la que nos vamos acercando mientras vivimos...


La oración nos va despertando a esta conciencia -que es la verdadera- y nos va sensibilizando a otros valores más profundos, veraces y duraderos... rezar es necesario... rezar es despertar a la fe práctica, que incluye la devocional, pero que la trasciende... rezar es creer y creer es fiarse de quien creemos...

En la relación surge el diálogo y se incluyen las demandas y expectativas por ambas partes... los vínculos se consolidan y nuestra capacidad de recepción, de reacción, de relación, se amplía hasta el infinito, porque nuestro destino es eterno...  

Vamos a rezar por los que más lo necesitan... recordemos a los enfermos del blog que lo están pasando mal... a sus familias que sufren con ellos... dirijamos la mirada, una vez mas al Beato Tito, nuestro intercesor, en este sexto día de novena, cerca ya de su fiesta, para que nos consiga del cielo las gracias que seguimos implorando y que esperamos -confiados- recibir... la salud del cuerpo y del alma de todos los que cada día nos damos cita, y mientras vamos de camino, que no nos falten la fortaleza, la esperanza, el consuelo, la fe y  la confianza...


Oración escrita por el Beato Tito Brandsma el 12-13 de febrero de 1942 
delante de una estampa de Jesús, en la cárcel de Scheveningen.

Cuando te miro, buen Jesús, advierto
en ti el amor del más querido amigo,
y siento que, al amarte yo, consigo
el mayor galardón, el bien más cierto.

Este amor tuyo -bien lo sé- produce
sufrimiento y exige gran coraje;
mas a tu gloria, en este duro viaje,
sólo el camino del dolor conduce.

Feliz en el dolor mi alma se siente:
la Cruz es mi alegría, no mi pena;
es gracia tuya que mi vida llena
y me une a ti, Señor, estrechamente.

Si quieres añadir nuevos dolores
a este viejo dolor que me tortura,
fina muestra serán de tu ternura,
porque a ti me asemejen redentores.

Déjame, mi Señor, en este frío
y en esta soledad, que no me aterra:
a nadie necesito ya en la tierra
en tanto que Tú estés al lado mío.

¡Quédate, mi Jesús! Que, en mi desgracia,
jamás el corazón llore tu ausencia:
¡que todo lo hace fácil tu presencia
y todo lo embelleces con tu gracia!

Beato Tito, ruega por nosotros...

Señor Dios nuestro amante de la vida y de la libertad, que guiaste a tu siervo Tito a través de la noche oscura del sufrimiento, concediéndole una constancia invicta en las persecuciones. Te doy gracias por haber glorificado en la iglesia a tu humilde siervo el Beato Tito Brandsma; haz que su ejemplo suscite en muchas almas, renovadas interiormente por la fuerza de tu Espíritu, el compromiso de trabajar por la defensa de la Verdad, rehusando a todo compromiso con el error, y así lograr la verdadera libertad de los hijos de Dios. Concédenos la gracia de su canonización y el favor que te pedimos por su intercesión. Amen.

Padrenuestro – Ave María – Gloria …

sábado, 22 de julio de 2017

Día 5.- Beato Tito, ruega por nosotros...



El P. Tito era un hombre alegre: Existe una foto de nuestro P. Tito en su viaje hacia los Estados Unidos, en el barco, acompañado por varias personas. Todos ellos aparecen riendo (y con ganas). No sabemos el motivo de su risa, pero sí se intuye la conversación animada y alegre. Este era uno de los rasgos esenciales de su carácter: esa alegría que brota de lo más profundo del alma y que empapa toda una vida, hasta en las situaciones más deprimentes. Pero conviene señalar que la alegría del Beato Tito no era una de esas "alegrías" que a veces nos han pintado en los santos, tan profundas y espiritualizadas, tan teologales, que no se concretaban en nada. Esta era una alegría real, a flor de piel, hasta si se quiere, con una pizca de buen humor e ingenio. No le faltaban razones para la preocupación o el desánimo: el exceso de trabajo, la situación política -no sólo en Alemania, también en su país, donde los simpatizantes del Nacional-socialismo iban poco a poco imponiendo sus criterios- o la precaria salud que le acompañó durante toda su vida. Pero no era Tito el hombre quejoso y lánguido que arrastra la existencia propia como un pesado fardo, sino más bien el hombre que saca plenamente el jugo a la vida, allí donde el Señor le ha llamado, el hombre que disfruta de su trabajo, que ama lo que hace y se entrega a ello apasionadamente, el hombre que mira su vida y descubre en ella mil cosas en las que alegrarse y por las que dar gracias. Así en 1938, cuando la debilidad le obligó a permanecer en la cama por una temporada, aquejado de una infección bastante seria, escribía a sus familiares en estos términos: Los bacilos son traicioneros y están muy al día. Empiezan la ofensiva sin declaración oficial de guerra. Pero os aseguro que no tienen nada en absoluto que hacer cuando los trabajos aprietan...
Este carácter no cambió ni siquiera en los momentos tan duros de la cárcel y los campos de concentración. Hizo realidad aquella frase que él mismo había pronunciado años atrás, en circunstancias mucho más agradables: Donde esté yo, tiene que haber fiesta... En este sentido se comprenden algunas de las anécdotas más famosas de esa parte de la biografía del P. Tito. Sabemos que en la prisión de Scheveningen escribió un pequeño diario, una descripción de su celda y la vida que allí desarrollaba, así como varias cartas y el poema Ante una imagen de Jesús, en mi celda. Pues bien, en uno de estos escritos, narra su sentimiento al ser encarcelado, ese momento dramático en que siente cerrarse tras de sí la puerta que nunca más se volverá a abrir sino para ir de una prisión a otra: ... pero cuando uno es encerrado por primera vez y de noche, en una celda carcelaria y cierran tras de ti la puerta con llaves y cadenas, uno se queda estupefacto durante unos instantes, aunque el hecho de ser encarcelado a mi avanzada edad me provocaba risa, más bien que tristeza... ¡Aquí me tenéis pues!
Asimismo, en una de las cartas que se conservan desde la celda 577 de la prisión de Scheveningen, tranquiliza a sus familiares con estas palabras: Psíquicamente no sufro, tampoco tengo necesidad de llorar ni de suspirar. Es más, incluso canto por lo bajito -a mi manera, por supuesto-...
El lector avezado sabrá intuir la grandeza de ánimo y la profunda espiritualidad que se esconde detrás de este “sentido del humor” que probablemente no es sino el fruto de una verdadera desmitificación de tantos ídolos que nos esclavizan y entristecen.


Las personas que viven cerca de Dios y de la gracia, ven el dolor de manera diferente, porque sus perspectivas son otras... la fe, hace gigantes que pueden combatir y salir victoriosos de las más duras batallas, porque en el corazón está impresa la seguridad de que la última palabra no la tiene el dolor, ni nada de lo que pueda nublarnos el horizonte... Dios es Bueno y su Voluntad nos conduce siempre al bien, aunque haya tramos que duele pasar por ellos... quien decide pasarlos en Sus Manos, o de Su Mano, es quien puede mantener la paz y la alegría de saber que las promesas están hechas antes de pasar nosotros por aquí, y los que pasaron antes, han visto ya que Dios no miente... ¡¡no quedaron defraudados!!

Pensamos a veces que "arriesgarse" a vivir en cristiano es mermar nuestras posibilidades, sin pensar en lo que aporta la fe y la gracia a nuestra vida, haciéndonos capaz de ampliar el horizonte hasta traspasar el tiempo, con la estampa en el corazón, de lo que aguarda la meta que conquistamos... podemos vivir confiados en medio de la noche, porque hay un mañana, y es además, para nosotros...


En este quinto día de novena, seguimos decididos a recorrer caminos de esperanza, apoyados en la Palabra de Dios y el ejemplo de los santos -en concreto de nuestro entrañable intercesor, Beato Tito- desde dentro del misterio de la comunión de los santos ¡¡torrente de gracia que compensa nuestras pequeñeces y falta de decisión, en la fuerza de quienes ya llegaron, firmes y decididos!!... queremos acercarnos a la Voluntad de Dios, seguros de que en Ella, reside el bien para nosotros... la vida misma nos va conduciendo a este destino, poniéndolo a nuestro alcance, con los mil sucesos a los que cada día nos hemos de enfrentar y afrontar...

Vamos a recordar a nuestros enfermos y vamos a rezar por ellos y con ellos... -José Luis salió bien de la intervención y se recupera favorablemente... También Blas, mejora; parece ser que esta vez la intervención ha surtido el efecto deseado... Adriana no termina de estabilizarse y hay que darle un refuerzo... Ana sigue en espera de los resultados y Mercedes, Juan y Lina siguen su curso en la recuperación de las recientes intervenciones-... los demás cada uno en su situación concreta, desde el mismo apoyo e interés son presentados en la oración diaria... ellos y sus familias... sabemos que necesitan la fuerza de la gracia y que nuestro cariño y apoyo son un estimulo que les ayuda a luchar y mantener el ánimo... Vamos a recurrir al Beato Tito, nuestro intercesor, dispuesto a recorrer con nosotros el camino de la fe y enseñarnos a sacar "arrestos" para hacernos fuertes en lo que de verdad merece la pena empeñarse y decidirse... Él le llevará a la Virgen, nuestra Madre, nuestras súplicas, y el cielo llegará hasta nosotros, permitiéndonos enraizarnos en la confianza... dando a nuestra fe y esperanza, los frutos deseados...


Oración escrita por el Beato Tito Brandsma el 12-13 de febrero de 1942 
delante de una estampa de Jesús, en la cárcel de Scheveningen.

Cuando te miro, buen Jesús, advierto
en ti el amor del más querido amigo,
y siento que, al amarte yo, consigo
el mayor galardón, el bien más cierto.

Este amor tuyo -bien lo sé- produce
sufrimiento y exige gran coraje;
mas a tu gloria, en este duro viaje,
sólo el camino del dolor conduce.

Feliz en el dolor mi alma se siente:
la Cruz es mi alegría, no mi pena;
es gracia tuya que mi vida llena
y me une a ti, Señor, estrechamente.

Si quieres añadir nuevos dolores
a este viejo dolor que me tortura,
fina muestra serán de tu ternura,
porque a ti me asemejen redentores.

Déjame, mi Señor, en este frío
y en esta soledad, que no me aterra:
a nadie necesito ya en la tierra
en tanto que Tú estés al lado mío.

¡Quédate, mi Jesús! Que, en mi desgracia,
jamás el corazón llore tu ausencia:
¡que todo lo hace fácil tu presencia
y todo lo embelleces con tu gracia!

Beato Tito, ruega por nosotros...

Señor Dios nuestro amante de la vida y de la libertad, que guiaste a tu siervo Tito a través de la noche oscura del sufrimiento, concediéndole una constancia invicta en las persecuciones. Te doy gracias por haber glorificado en la iglesia a tu humilde siervo el Beato Tito Brandsma; haz que su ejemplo suscite en muchas almas, renovadas interiormente por la fuerza de tu Espíritu, el compromiso de trabajar por la defensa de la Verdad, rehusando a todo compromiso con el error, y así lograr la verdadera libertad de los hijos de Dios. Concédenos la gracia de su canonización y el favor que te pedimos por su intercesión. Amen.

Padrenuestro – Ave María – Gloria …

viernes, 21 de julio de 2017

Día 4.- Beato Tito, ruega por nosotros...


El P. Tito mostró a lo largo de su vida esa capacidad maravillosa para sensibilizarse con el ánimo de sus semejantes. Supo mantener esa sensibilidad tanto en las cosas aparentemente menos importantes, como en los momentos trágicos de las cárceles y los campos de concentración. En la Universidad siempre miraba por el bien de sus alumnos; siempre estaba dispuesto a compartir con ellos algo más que lo rigurosamente académico. Según los que convivieron con él, tenía una facilidad única para trasmitir ánimos a los que se encontraban en problemas, al alumno en apuros, al padre de familia que le pedía una ayuda económica por determinados problemas o al compañero italiano de la prisión de Kleve al que pasaba parte de su ya escasísima ración de comida diaria, hasta que fue descubierto y castigado duramente por ello.
Pero la solidaridad de Tito Brandsma no es sólo una virtud (que no es poco). Hay debajo toda una forma de entender la fe, toda una preocupación por "escuchar" al que vive con nosotros, por percibir sus ritmos vitales y acompañarle en su caminar. En este sentido, resulta muy significativa la preocupación del P. Tito acerca de las posibles causas del ateísmo moderno. No comprendía por qué el progreso técnico estaba llevando al hombre a alejarse de Dios y a perder su identidad como ser humano. No basta con condenar al mundo, con decir que todo va muy mal, "que esto no es lo que era" o que "la juventud está perdida". Tenemos que preguntar y preguntarnos cuáles son las preocupaciones de los hombres de nuestro tiempo, de nuestros hermanos, a los cuales se nos ha enviado para predicar la buena noticia. Pensemos, que estamos a 30 o 40 años del Vaticano II. En este aspecto, sin duda, el Beato Tito fue totalmente innovador.
Sobre este tema versó su discurso de investidura como Rector Magnífico de la Universidad Católica de Nimega, en Octubre de 1932. Fue un discurso profundo, teórico a la vez que personal, que hizo pensar a más de uno y recibió numerosas felicitaciones, entre ellas algunas de medios protestantes. El nuevo Rector confesaba: Entre las numerosas preguntas que me hago, ninguna me preocupa tanto como el enigma del por qué el hombre que se halla en vías de desarrollo y se siente orgulloso de sus conquistas, se aleja de Dios de forma tan notable. ¿Es culpa sólo de los que actúan de este modo? ¿Se nos exige a nosotros hacer algo para que Dios brille de nuevo sobre el mundo con una luz más clara...? 
¡Sin duda toda una intuición del análisis que treinta años más tarde hará del ateísmo moderno la Gaudium et Spes!


Tenemos ante nosotros una figura que no va acorde con nuestras ilusiones, ni con nuestros ideales... nosotros queremos vivir bien, queremos desterrar de nosotros y de nuestra vista a la redonda, el dolor, la incomodidad, la enfermedad... y estamos ante el Beato Tito, hombre que quería lo mismo que queremos nosotros, pero él quería de forma práctica, que los bienes, o mejor el bien, fueran para todos... en su conquista de la verdad y la libertad, aprendidas en la escuela de Jesús, se encontró de golpe con el mismo fracaso que el Maestro al que seguía... y todo, porque el hombre separado de la raíz, va haciendo estragos, movido por la ambición, de lo que no podemos abarcar en esta vida temporal... el hombre tiene alma... y al alma, el mundo se le queda pequeño... pasamos por la vida, de camino al cielo, y esa verdad no la terminamos de asimilar...

Ahí radica nuestro problema y ¡¡cuánto nos cuesta resolverlo!! ¿sería -o será- capaz la fe, de aportarnos esta luz, que nos permita mirar en la dirección correcta y hacer las opciones adecuadas, para que esta semilla germine en la flor y el fruto, que guarda en sí misma?

Esta Verdad es revelada ¡¡está a nuestro alcance!! la contiene la Palabra, que resuena en la vida, desde que Dios la pronuncia al tiempo, y le da Cuerpo en la Persona de Jesús ¡¡la fe entra por el oído!!


Aventuremos de manera inteligente y bebamos de la fuente que mana para nosotros y puede saciar nuestros anhelos... vayamos a la Palabra de Dios y configuremos en Ella, criterios para la vida de cada día, en orden al destino al que nos vamos acercando... comprometamos nuestra vida con la gracia y cultivemos estos valores que son para ahora y para siempre en la esperanza, de que las promesas hechas por Dios, se cumplen y es Fiel, quien dice lo que es capaz de llevar a término.....

En este cuarto día de novena, recordemos igualmente a los enfermos del blog... pasemos lista, que estén todos, uno a uno... miremos al Beato Tito y pongamos en sus manos nuestras súplicas, en la confianza de que las lleve a la presencia de la Madre del Señor y nuestros deseos se cumplan... que los enfermos recobren la salud, la del cuerpo y también la del alma... y que recorran este camino de dolor, en la esperanza y la confianza de saberse en las manos de Dios, acercándonos cada día a su Voluntad, que es la que de verdad contiene nuestro bien y el bien de todos los que amamos...



Oración escrita por el Beato Tito Brandsma el 12-13 de febrero de 1942 
delante de una estampa de Jesús, en la cárcel de Scheveningen.

Cuando te miro, buen Jesús, advierto
en ti el amor del más querido amigo,
y siento que, al amarte yo, consigo
el mayor galardón, el bien más cierto.

Este amor tuyo -bien lo sé- produce
sufrimiento y exige gran coraje;
mas a tu gloria, en este duro viaje,
sólo el camino del dolor conduce.

Feliz en el dolor mi alma se siente:
la Cruz es mi alegría, no mi pena;
es gracia tuya que mi vida llena
y me une a ti, Señor, estrechamente.

Si quieres añadir nuevos dolores
a este viejo dolor que me tortura,
fina muestra serán de tu ternura,
porque a ti me asemejen redentores.

Déjame, mi Señor, en este frío
y en esta soledad, que no me aterra:
a nadie necesito ya en la tierra
en tanto que Tú estés al lado mío.

¡Quédate, mi Jesús! Que, en mi desgracia,
jamás el corazón llore tu ausencia:
¡que todo lo hace fácil tu presencia
y todo lo embelleces con tu gracia!

Beato Tito, ruega por nosotros...

Señor Dios nuestro amante de la vida y de la libertad, que guiaste a tu siervo Tito a través de la noche oscura del sufrimiento, concediéndole una constancia invicta en las persecuciones. Te doy gracias por haber glorificado en la iglesia a tu humilde siervo el Beato Tito Brandsma; haz que su ejemplo suscite en muchas almas, renovadas interiormente por la fuerza de tu Espíritu, el compromiso de trabajar por la defensa de la Verdad, rehusando a todo compromiso con el error, y así lograr la verdadera libertad de los hijos de Dios. Concédenos la gracia de su canonización y el favor que te pedimos por su intercesión. Amen.

Padrenuestro – Ave María – Gloria …

jueves, 20 de julio de 2017

Día 3.- Beato Tito, ruega por nosotros...


El P. Tito a lo largo de su vida tuvo muchas ocasiones para ejercitarse en la esperanza y en la confianza plena en Dios. Desde joven tuvo una salud enfermiza y débil que le trajo diversos problemas. Por ejemplo, haciendo su doctorado en Roma, tuvo que repetir el examen final porque había pasado una temporada bastante enfermo. Asimismo, siendo ya periodista, en varias ocasiones la enfermedad le obligó a retirarse durante semanas, de las diversas actividades.
Igualmente, supo encajar con espíritu de obediencia, con ánimo e incluso con buen humor, la negativa de sus superiores a que fuera a las misiones (uno de sus sueños). El joven sacerdote carmelita se ofreció en varias ocasiones para ir a Indonesia (donde la provincia holandesa acababa de abrir una misión), pero no se lo permitieron, tanto por su frágil salud, como por la necesidad que tenían la Iglesia y el Carmelo holandés de buenos profesores y personas con formación. Tito sería misionero de otro modo y siempre colaboró con muchas actividades a la labor misionera de la provincia.
Pero es en el periodo final de su vida, donde realmente se pusieron a prueba su fe y su esperanza. Fue allí donde el P. Tito mostró la hondura espiritual que tenía y siempre invitó a sus compañeros a la esperanza, animándoles, haciéndoles pensar en un futuro que, casi con toda probabilidad, él sabía que nunca vería. En lo más horrendo de una Europa que se hundía en la oscuridad de la guerra, de la violencia y de la sinrazón, nuestro hombre -sin perder el realismo- mantenía la esperanza.



Cuando pensamos en la vida de los santos y los contenidos que hicieron posible su trayecto en la firmeza de la fe, hasta las más duras consecuencias; caemos en la cuenta, que la virtud y la gracia no son adornos para la vida, sino armas para la lucha... tenemos que decidirnos a ser cristianos de verdad... de los que traen el cielo a la tierra, porque quieren pasar de la tierra al cielo, sin salirse de la misma linea, en la que transitan el tiempo... esto es obra de la gracia y de la fe, pero con la adhesión libre y comprometida del cada uno de nosotros...

Queremos ser de ésos... de los que se toman en serio, después de saber desde el hondón del alma, lo efímero de todo lo que caduca y es para este tramo del camino... las promesas de Dios se guardan de lo externo, pero no dejan de clamar al interior del ser, en la búsqueda de esta conquista que será para siempre... donde estarán todos los que amamos y donde se incorporarán todos los que debimos amar...


Estamos en el tercer día de novena, preparándonos a la memoria del martirio del Beato Tito... es momento propicio para tender la mano a quien puede ayudarnos... él sabe lo que supone ser fiel hasta el final... pero también él, puede decirnos mejor que nadie, cuánto gana el que confía, hasta fiarse de quien "todo lo Puede" y "todo lo Hace"...

Recordemos a los enfermos de este blog... pensemos en todos, uno a uno... -incorporamos a Ana, en espera de una biopsia en la boca, para que los resultados no confirmen lo que se teme-... queremos seguir al amparo de este gigante de la fe, del que tanto podemos aprender, sólo con acercarnos a su esperanza... hasta la vida se relativiza con la vivencia de Dios, que centra su Voluntad en nosotros para llevarnos al cielo... 

Recemos pues por todos los que nos esperan cada día... los que sufriendo pueden languidecer en la confianza... dejemos correr los ríos de la gracia, que manan de la comunión de los santos y entremos en esta corriente para ser fortalecidos y ayudados en nuestras necesidades... no desconfiemos... el Beato Tito, presenta al Señor, en este gran día para el Carmelo, donde ponemos los ojos en el gran Profeta y Padre espiritual de la Orden, las súplicas de todos, los que cada día, nos damos cita para mirar al cielo... pobres... pero seguros y confiados...


Oración escrita por el Beato Tito Brandsma el 12-13 de febrero de 1942 
delante de una estampa de Jesús, en la cárcel de Scheveningen.

Cuando te miro, buen Jesús, advierto
en ti el amor del más querido amigo,
y siento que, al amarte yo, consigo
el mayor galardón, el bien más cierto.

Este amor tuyo -bien lo sé- produce
sufrimiento y exige gran coraje;
mas a tu gloria, en este duro viaje,
sólo el camino del dolor conduce.

Feliz en el dolor mi alma se siente:
la Cruz es mi alegría, no mi pena;
es gracia tuya que mi vida llena
y me une a ti, Señor, estrechamente.

Si quieres añadir nuevos dolores
a este viejo dolor que me tortura,
fina muestra serán de tu ternura,
porque a ti me asemejen redentores.

Déjame, mi Señor, en este frío
y en esta soledad, que no me aterra:
a nadie necesito ya en la tierra
en tanto que Tú estés al lado mío.

¡Quédate, mi Jesús! Que, en mi desgracia,
jamás el corazón llore tu ausencia:
¡que todo lo hace fácil tu presencia
y todo lo embelleces con tu gracia!

Beato Tito, ruega por nosotros...

Señor Dios nuestro amante de la vida y de la libertad, que guiaste a tu siervo Tito a través de la noche oscura del sufrimiento, concediéndole una constancia invicta en las persecuciones. Te doy gracias por haber glorificado en la iglesia a tu humilde siervo el Beato Tito Brandsma; haz que su ejemplo suscite en muchas almas, renovadas interiormente por la fuerza de tu Espíritu, el compromiso de trabajar por la defensa de la Verdad, rehusando a todo compromiso con el error, y así lograr la verdadera libertad de los hijos de Dios. Concédenos la gracia de su canonización y el favor que te pedimos por su intercesión. Amen.

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